Saltar al contenido
Home » Blog » Uncategorized » Responsabilidad civil y patrimonio empresarial: Claves legales y financieras para blindar tu negocio ante reclamaciones de terceros

Responsabilidad civil y patrimonio empresarial: Claves legales y financieras para blindar tu negocio ante reclamaciones de terceros

Click to rate this post!
[Total: 0 Average: 0]

Los abogados contemplamos la vida desde una perspectiva peculiar. Con cierta distancia observamos dramas que, de de una forma u otra, conforman un poso en nuestra consciencia. Accidentes, desencuentros e infortunios desfilan por nuestra oficina con más frecuencia de la que gustaría. Y, ¿cómo se lleva eso? Con profesionalidad y con seguridad. La primera se obtiene con vocación de servicios y la segunda se compra a través de corredurías de seguros como Platinum Global Risk: con los seguros de responsabilidad civil.

Si tienes una empresa —ya sea un taller, un estudio de arquitectura o la cafetería de la esquina—, seguro que dedicas horas a conciliar la tesorería, pagar nóminas, lidiar con proveedores y cuadrar el IVA trimestral. Y entre tantas horas, una idea sobrevuela tu cabeza: ¿y si en los próximos días, semanas o meses, en cuestión de un minuto, todo esto se va al garete? Un tornillo mal apretado que provoca un accidente, un proyecto arquitectónico defectuoso o un cristal roto junto a la barra. Pues para olvidarte de las consecuencias de ello están los seguros de responsabilidad civil.

Hoy vamos a analizar cómo una simple reclamación puede tambalear la tesorería de tu empresa y cómo la intervención de corredurías de seguros como Platinum Global Risk marca la diferencia entre un susto gestionable y la quiebra absoluta.

La responsabilidad civil y el riesgo operativo

Para comprender los entresijos de los seguros de responsabilidad civil, conviene desempolvar la piedra angular de la responsabilidad en nuestro ordenamiento jurídico: el archiconocido artículo 1.902 del Código Civil, que regula la responsabilidad que nace ajena a un contrato, y el artículo 1.101 del Código Civil que regula la responsabilidad que nace en el seno de un contrato. Y todas ellas vienen, de una forma u otra, garantizadas por los seguros de responsabilidad civil. Esto es, que tanto los daños que ocasiones a tus clientes como a tus proveedores o incluso a quien pasaba por la puerta, pueden estar cubiertos.

responsabilidad civil y riesgo operativo

Puedes quedarte pensando en ello un rato. ¿A qué riesgos me estoy enfrentando a diario? Pues te voy a echar una mano, porque de ello dependerá qué coberturas necesites para tu seguro. Casi siempre, en que en el ejercicio diario de tu actividad empresarial existen tres grandes vías de agua por las que se puede colar una indemnización cuantiosa:

  1. Negligencias o errores en la prestación del servicio: Un fallo en la ejecución de un proyecto, un asesoramiento contable erróneo que acarrea una sanción tributaria al cliente, o un defecto en la instalación eléctrica de una obra. Todas estas situaciones suelen estar ligadas a las coberturas de responsabilidad civil profesional de las pólízas de seguro.
  2. Daños derivados del producto: Un lote de productos en mal estado o un equipo defectuoso que causa un perjuicio material o personal al consumidor final. Este tipo de siniestros suelen tener su propia cobertura, como es la cobertura por producto defectuoso.
  3. Accidentes en las propias instalaciones: El clásico resbalón de un cliente en un suelo mojado mal señalizado, la caída de una estantería en el local comercial o una fuga de agua que anega el local colindante son los típicos siniestros que se cubren por la cobertura de responsabilidad civil de explotación.

Tesorería en jaque: ¿Responder con el patrimonio societario o transferir el riesgo financiero?

Existe una creencia muy extendida entre muchos emprendedores según la cual la figura de la Sociedad de Responsabilidad Limitada (las SL de toda la vida) protege de forma absoluta la viabilidad económica del proyecto. Es cierto que el socio no responde, en la mayoría de casos, con sus bienes personales por las deudas sociales (su riesgo se limita a la aportación realizada al capital), pero la mercantil sí responde del cumplimiento de sus obligaciones con todo su patrimonio social.

seguros de responsabilidad civil

En la práctica, esto significa que ante una sentencia judicial firme o una reclamación por indemnización de cuantía elevada, la vía ejecutiva irá directamente contra los activos y la liquidez que la sociedad tenga en sus cuentas bancarias. Un imprevisto de envergadura puede paralizar el fondo de maniobra necesario para la operativa diaria, comprometer las nóminas o los pagos a proveedores y dejar a la empresa en una situación de extrema vulnerabilidad financiera.

Frente a esta exposición existencial, las opciones operativas son dos:

  • Asumir el riesgo con fondos propios: Afrontar de manera directa cualquier indemnización con la tesorería y el activo de la mercantil. Una vía que somete la estabilidad de la empresa a una incertidumbre constante e incluso te priva de trabajar con algunos clientes.
  • La transferencia formal del riesgo: Celebrar un contrato de cobertura en virtud del cual se deriva la carga económica indemnizatoria a una entidad aseguradora a cambio de una prima periódica y controlada.

En este punto es donde cobra valor la contratación de seguros de responsabilidad civil a través de corredurías de seguros como Platinum Global Risk concebidos como una herramienta prudente de gestión financiera con la añadidura de que cuentas con un asesor experto que te orienta sobre que coberturas necesitas.

La importancia de una correcta estructuración de las pólizas

Conviene matizar que no vale cualquier seguro ni la primera póliza estándar que te ofrezcan por teléfono. Un contrato de seguro mal diseñado, con franquicias desproporcionadas, sublímites por víctima insuficientes o exclusiones en la letra pequeña que dejen fuera la actividad real que desempeña tu empresa, es tan inútil como no tener nada.

Disponer del asesoramiento imparcial de una correduría especializada permite auditar los riesgos específicos de cada sector (RC Explotación, RC Patronal para protegerte ante accidentes de tus trabajadores, RC Profesional o RC de Productos) y confeccionar un traje a medida.

En definitiva, la seguridad jurídica de un negocio no solo se construye con un buen asesoramiento letrado a la hora de firmar contratos; requiere también blindar los estados financieros. Transferir adecuadamente el riesgo es, al fin y al cabo, la única forma de garantizar que un contratiempo operativo no se convierta en el acta de defunción de tu empresa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *