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Abogado en vacaciones de verano

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Abogado y vacaciones son conceptos antagónicos. Nunca se han llevado bien como ocurre con justicia-rapidez, expediente-sencillo o Real Madrid-derrota. Pero esta es mi última semana del año judicial y pretendo disfrutar del periodo estival como si aun fuera un preescolar. Ahora bien, no penséis que un abogado en vacaciones de verano es un alma libre que suelta el lápiz, el mundo se para y volverá a septiembre como si nada hubiera ocurrido. Hablemos sobre cómo afrontar las vacaciones.

Un clásico para el abogado: en vacaciones de verano, el trabajo organizado

Antes de nada, quiero desearte estimado compañero, amigo o cliente que tengas unas fantásticas vacaciones. Diviértete como solo tú sabes. Pero sé que tienes muchas cosas en la cabeza. Algún que otro evento social y familiar, preparar la maleta y cambiar un destino de última hora, el calor que no te deja separarte del ventilador, esas demandas que llevan en la nevera todo el mes, cerrar el acuerdo con fulanito, etc. Y todo ronda tu cabeza a la vez, entremezclándose como si fuera un gazpacho. ¿recuerdas cuando hablé sobre la organización del tiempo de un abogado? Pues la semana previa a las vacaciones voy a hacer una pequeña mejora.

Separa la paja del grano

Como te digo, existen demasiados ingredientes en nuestro día a día. ¡Máxime cuando solo disponemos de una semana! Por eso, el lunes quita volumen cuanto antes y alivia tu espíritu. Dedícate a aquello que no es tan importante, pero que debes de hacer. Porque si lo pospones, seguirá ocupando un lugar muy importante en tu cabeza.

  • Revisa el estado de absolutamente todos tus expedientes. ¿Está pendiente de celebrarse el juicio? ¿O aún estás esperando la contestación a la demanda? Ah, ¿que todavía no han señalado fecha de juicio? Deja bien anotado en cada expediente su estado actual.
Abogado en vacaciones de verano
  • Pospón tu próxima actuación, mínimo, para una semana después de tu vuelta. No queremos demonizar más la vuelta al cole.
    • Los informes jurídicos y asuntos en los que el cliente esté esperando respuesta deberás atenderlos esta semana. Lo siento, pero te toca ‘pringar’. ¡Ni hablar de las contestaciones a la demanda!
    • Los juicios de septiembre, atiéndelos nada más llegar. Los juicios de octubre en adelante, mejor para mediados de septiembre.
    • Los asuntos que no dependan de ti como la contestación a la demanda del contrario, el señalamiento del juzgado o aquella dichosa ejecución del exp. 2011/33, pásalos a final de septiembre. No puedes desatenderlos porque una llamada siempre puede impulsarlos, pero seamos serios: esta semana no estás para impulsar nada.
  • Según cómo veas el volumen de trabajo para esta semana, tendrás que posponer alguna demanda para septiembre aunque no es nada recomendable.

Clasifica el grano por especies

Esta cuestión es bien particular. Hay personas que se organizan siguiendo la matriz de Eisenhower. Personalmente sigo mi propia metodología semanal. Prefiero dejarme las tareas pesadas para mitad de semana, comenzando por cuestiones medianamente simples. Esos informes y demandas pendientes, de exigente elaboración y minuciosa atención, requerirán de una mente despejada de tareas pendientes. Y para ello, mejor quítate los asuntos que puedes zanjar rápido. Liberarás espacio en tu RAM cerebral.

organizar trabajo de abogado

El final del lunes o el martes puedes dedicarlo a ello. Informa al cliente de su asunto, cierra ese acuerdo, deja la hoja de encargo mandada, insta la tasación de costas, ejecuta la sentencia, etc. El miércoles y jueves, día de batalla: ¡a sacar demandas e informes jurídicos! Y el viernes, desacelera. Limpia el escritorio, revisa que no quedan mails por responder, archiva los expedientes y sal pronto, que luego la A-4 se pone horrorosa.

Un tópico: el cliente es lo primero

Estarás harto de escuchar esta frase, pero la última semana antes de vacaciones será el mejor consejo que pueda darte. ¿No querrás interrumpir tu descanso porque has olvidado informar al cliente del estado de su asunto, no? Pues bien, dedica un tiempo de esta semana a informar a todos de cómo dejas su asunto antes de marcharte.

Habitualmente el cliente es un ser majo que respetará tu descanso. Y si no le avisas, dará por hecho que estás de vacaciones y no es momento de llamarte. Pero a mí no me gustaría que mi abogado se hubiera marchado durante un mes completo desentendiéndose de mi asunto. Es la diferencia entre un buen servicio y un servicio mediocre. Manda un mail, deja una anotación en la plataforma o ¡llama que no quema!

Un consejo: si julio está siendo caluroso, septiembre será un infierno

Cuando decía que te organizaras, no quería decir que lo pasaras todo a septiembre y Dios dirá. Una crisis postvacacional es una resaca que no se cura con paracetamol, sino con un protector de estómago. Y un abogado en vacaciones de verano debe prever, como si de un pleito se tratara, lo que se le vendrá encima.

Miguel Rivas abogado

Por ello, procura separar bien el grano de la paja y organizar bien tu regreso al despacho. Tal y como de aconsejaba en el primer epígrafe. Porque para disfrutar tus vacaciones no solo debes irte con los deberes hechos, sino a sabiendas de que tu vuelta será lo más plácida posible.

Y sin más dilación, vamos a ir desconectando los equipos, cargando las maletas al coche y ¡rumbo a mi tierra para estar con los míos! Un abrazo a todos vosotros, lectores. Prometo emprender alguna que otra escaramuza bloguera este agosto.

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